martes, 17 de junio de 2014

Acrofobia.

Él tenía miedo a las alturas. Desde siempre. Odiaba el vértigo y el nudo en la garganta que se le formaba cuando miraba al vacío. La sensación de que se quedaba sin aire, de que era su propio fin... no lo soportaba. Cuando la conoció, no solo tuvo todos esos síntomas, si no que además, los sufrió de golpe que era de la peor manera en la que se puede conocer el amor (o al menos para él). 
Se le revolvía el estómago cuando el viento revolvía el cabello de ella y lo hacía ondear como una bandera. Solo de pensar lo que se debe sentir al estar colgado desde el extremo de un asta a merced del viento... Era incapaz de mirar sus caderas sin imaginarse montañas tan elevadas como los sueños mismos, con curvas imposibles e inabarcables para su mente de acrófobo. Pasear la vista por sus largas piernas le sumía en un sudor frío porque evocaba acantilados rectos y lisos incapaces de ser escalados. Y mirarla a los ojos... Si alguien le hubiera preguntado de qué color era su mirada habría respondido que: "del color del vacío" porque era con lo que lo asociaba. Cuando ella le miraba, él tenía que fijar su vista en otro sitio y aún así notaba como si la muerte misma le estuviera observando. Sabía que enamorase de ella sería su perdición.
Y cansado de sentir miedo, de huir de su cuerpo y de marearse con su mirada, tomó una decisión radical.
Y optó por saltar al vacío de sus ojos y dejarse abrazar por el abismo.

sábado, 14 de junio de 2014

Reseña #1: Crónica del Asesino de Reyes.

Crónica del Asesino de Reyes es una trilogía ideada por Patrick Rothfuss que, por ahora consta de El nombre del viento y El temor de un hombre sabio (el último libro, que por lo visto va a llevar el título de Las puertas de Piedra, está en proceso de suspervisón y aún no ha sido publicado)

EL NOMBRE DEL VIENTO


Título original: The name of the wind.
Editorial: Plaza & Janés
Publicación: 2009
Traducción: Gemma Rovira.

Sinopsis:
He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y escrito canciones que hacen llorar a los bardos. 
"Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mi."

Opinión: Por si esta sinopsis aún no ha convencido a alguien, ahí va mi valoración. El nombre del viento, es solo el principio de una historia increíble. El protagonista se llama Kvothe y a pesar de sus esfuerzos por pasar desapercibido, no puede escapar de su pasado. Así, empieza a narrar su vida desde sus inicios. La vida de un héroe, de un mendigo, de un bardo, de un ladrón. Cuando empiezas a leer este libro, sabes desde el primer momento si te va a gustar o no. Si te gusta, vas a ser incapaz de para de leer porque la manera de escribir de Rothfuss te atrapa a las dos palabras. No puedo ser muy objetiva porque tanto El nombre del viento como El temor de un hombre sabio son mis libros favoritos y por eso es porque los recomiendo. Y por si alguien aún duda, aquí pongo algunas de mis parte favoritas:


"Kvothe: —[...] debes recordar que soy Edena Ruh. Nosotros ya contábamos historias antes de que ardiera Caluptena. Antes de que hubiera libros donde escribir. Antes de que hubiera música que tocar. Cuando prendió el primer fuego, nosotros, los Ruh, estábamos allí contando historias en el círculo de su parpadeante luz."

"Kvothe: —Antes de empezar, dejadme decir una cosa. He relatado historias en el pasado, he pintado imágenes con palabras, he contado grandes mentiras y verdades aún más duras. Una vez le canté los colores a un ciego. Toqué durante siete horas, pero al final me dijo que los veía: verde, rojo y dorado. Creo que eso fue más fácil de lo que intento hacer ahora. Tratar de que la entendáis describiéndola solo con palabras. Vosotros nunca la habéis visto ni habéis oído su voz. No podéis entenderlo."

"La música es una amante orgullosa y temperamental. Si le dedicas el tiempo y la atención que se merece, es toda tuya. Pero si la desairas, llegará un día en que la llamarás y ella no contestará. "

EL TEMOR DE UN HOMBRE SABIO


Título original: The Wise Man's Fear.
Editorial: Plaza & Janés.
Publicación: 2011
Traducción: Gemma Rovira.
Sinopsis:
El hombre había desaparecido. El mito no. Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, trotamundos, héroe y asesino, Kvothe había borrado su rastro. Y ni siquiera ahora que le han encontrado, ni siquiera ahora que las tinieblas invaden los rincones del mundo, está dispuesto a regresar. Pero su historia prosigue, la aventura continúa, y Kvothe seguirá contándola para revelar la verdad tras la leyenda. 

Opinión: Si ya me gustó la primera parte, la segunda no podía ser menos. La historia de Kvothe continúa en la Universidad y poco a poco nos vamos adentrando cada vez más en su mundo. Acompañamos a Kvothe en sus viajes, en batallas y en su búsqueda de venganza. Así, nuestro héroe parte en pos del nombre del viento sin saber qué le deparará el futuro. Vemos los retazos del hombre que luego será el mago más importante de su época, una leyenda. Por más que lo intente, no voy a poder resumir toda esta obra como merece, así que solo puedo decir que la recomiendo tanto como el primer libro de la saga. Aquí van mis partes favoritas de este libro: 

"He oído lo que los poetas escriben sobre las mujeres. Componen rimas y rapsodias, y mienten. He visto a marineros en la orilla contemplando en silencio la lenta ondulación del mar. He visto a viejos soldados de corazón de cuero que derramaban lágrimas al ver los colores de su rey ondeando al viento. Creedme: esos hombre no saben nada del amor.
No lo encontraréis en las palabras de los poetas, ni en la mirada anhelante de los marineros. si queréis saber algo del amor, miradle las manos a un músico de troupe cuando toca un instrumento. Los músicos de troupe sí saben."

"—He oído hablar mucho de ti —dijo Wilem mirando a Devi—. Pensaba que serías más alta.
—Y ¿qué te ha parecido? —preguntó Devi con aspereza—. Lo de pensar, quiero decir."

"La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven."


martes, 3 de junio de 2014

Mi reino.

Decirles: Yo tuve un reino y lo llamé hogar. Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles. Una puta barbaridad.’ Escandar Algeet.

Yo una vez tuve un reino. Era muy pequeño, ínfimo. Y se encontraba en el fondo de sus ojos. Mi reino no tenía fin, pero era tímido. Era increíble.  Era asomarte a sus ojos para darte cuenta de que nunca habías visto nada igual. En mi reino, mi reino de sus ojos, el cielo era del más puro azul, un azul cálido, reconfortante. El azul de su iris. Siempre que la hacía reír, oía el sonido de mis gentes uniéndose a la carcajada en ascendente armonía. La quería como se puede querer el aire; respirándola. Necesitándola.

Éramos felices. Eran tiempos felices. Aprendí que no siempre tiene que haber una razón para sonreír. A veces, se sonríe y punto. Aprendí a arder con su fuego y a no apagarlo nunca. Aprendí las calles de mi reino, y el lugar exacto de mi castillo; esa motita oscura a la derecha de su pupila izquierda. La enseñé a desafinar como los ruiseñores y le mostré el camino para no volver.

Las estaciones de mi feudo no eran normales. Ella maduraba cada otoño. Se desnudaba y se deslizaba en el viento con las hojas. Se vestía de primavera para mí y atrapaba cualquier rayo de sol en sus pupilas y por eso, mi reino, siempre estaba iluminado. Olía el verano en las calles y saboreaba cada gramo de calor. Pero se solía quedar atrapada en los inviernos y hacía frío en mi castillo. Un frío que duraba demasiado.

A veces, ella lloraba. No cerca de mí, pero yo sé que lo hacía. Lloraba quizá, por recuerdos. Por otros hombres. Lloraba porque la vida le arañaba, por dentro y por fuera. Y otras veces, lloraba porque la vida no la dolía lo suficiente. Me mentía diciendo que no, que no había derramado una lágrima en mi ausencia. Pero mi reino, el reino de sus ojos, me decía lo contrario. Las calles, las esquinas, el asfalto se oxidaban cuando ella llovía.  Se desmenuzaban con solo mirar. El musgo se hacía hueco entre las baldosas y ladrillos de los edificios, pero yo cortaba las malas hierbas y reconstruía mi reino a base de caricias.

Hasta que un día, dejé de arder con su fuego y empecé a quemarme. Un día, dejó de reír, o por lo menos, de reír conmigo. Las canciones dieron paso a los gritos. Supimos que nunca, nunca, recordaríamos los caminos para no volver. Las lágrimas (de ella o mías) no me dejaban ver mi reino, el reino de sus ojos y lo que fuera antaño mi castillo, eran ya solo unas ruinas. El seísmo de la violencia reprimida, de la rabia sin consumir y toda esa mierda que solo causó derrumbamientos; todo eso, es lo que queda. Cenizas de hogueras que se me antojan extrañas. Ciudades sin asfaltar. Ruinas de un reino que fue mi hogar.

Un reino, que fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles. Una puta barbaridad.
                                                                       
                                                            ****************
Solo quería decir que me he inspirado (un poco) en este texto/vídeo de Escandar Algeet para presentación de su libro Un invierno sin sol, el cual recomiendo mucho.


I wish you were here.

Desearía que estuvieras aquí, de verdad. Puede que no haga tanto tiempo desde nuestro último encuentro, pero cada hora sin ti es una tortura. Sí, es cierto que por otro lado, soñar con volverte a ver me hace más llevaderos los días, pero es que a veces te anhelo tanto, que se me revuelven las entrañas. 


Ojalá estuvieras aquí, a mi lado, viendo la tele. Añoro tu olor y tu calor. Siempre me animas, siempre estás ahí. Tu mera presencia me ayuda mucho aunque parezca una tontería. Y cuando estás entre mis labios, todos los problemas dejan de importar.

Te quiero, pizza.