domingo, 30 de noviembre de 2014

Rules.

Nos encanta poner reglas,
a todo.

Tenemos reglas para hablar,
para hacer música,
para encontrar musa,
para pensar,
para ver,
para sentir
e incluso, para la poesía.

Lo controlamos todo, tenemos cánones para saber
qué está mal y qué está bien.

Prohibimos y aprobamos
lo que consideramos
a nuestro antojo.

Decimos cómo hay que hacer las cosas
y nunca nos preguntamos el método
ni el porqué esto es así
y lo otro también.

Nos encanta poner reglas,
a todo.
Y cuando alguien se enfrenta a ellas
les hace un corte de mangas
y se sale volando de la jaula,
nosotros, los de abajo,
le aplaudimos y alabamos
y soñamos con ponernos en su piel.

Si nosotros ponemos las normas, 
¿por qué las valoramos más
cuando no se cumplen?

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