miércoles, 12 de agosto de 2015

Pasen y vean.

Bienvenidos,
a esta jungla de cables,
a este oasis de ruido,
a esta tierra de asfalto
donde levantaron
los mejores castillos
(de hormigón).

Bienvenidos,
 a este paraje sin ley
(de vida)
a esta cúpula gris,
a este cielo espeso
que solo llora de vez en cuando.

Bienvenidos,
al río oscuro
que desemboca en la basura,
a la pradera infinita
que es cementerio de tantos valientes
que nunca se quejaron, y hoy
andan sepultados bajo andamios.

Bienvenidos,
a la ciudad de la alegría,
al jardín de rascacielos,
al paraíso bucólico de poetas
que nunca estuvieron satisfechos.

Bienvenidos,
esperamos hayan venido bien
y nos alegramos que no se hayan perdido
 entre el humo, el ruido y las antenas.

¿Quieren la contaminación para llevar
 o para tomar aquí?