sábado, 2 de julio de 2016

Y que valga la pena.

La primera cerveza del verano. Un baño caliente después de una temporada de hielo en el tuétano. Tomar aire después de sentir que te ahogabas en la rutina. Romper con todo. Construilo de nuevo a base de escombros. Calarse los huesos a la salida de un concierto, como diría Cortázar. Dejarse caer para abrazar un abismo con nombre y apellido. Hacer reír a sauces. Afinar una guitarra vieja y marcar un tango. Acabar un libro. Empezar otro nuevo. Tu película favorita. Una marca de carmín. La gente. Tu gente.
Abrazar el alma y besar la herida. El sol columpiándose entre las pestañas. Reír. Olvidar. Darse cuenta de que vale la pena.

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