sábado, 4 de febrero de 2017

Incendio.

Ahora solo se me ocurren poemas incendiarios. 

No me malinterpreten, no quiero incitar a la violencia o rebeldía. 
Me refiero a que solo se me ocurren poemas incendiarios,
porque arden mientras los escribo
 y voy dejando tras de mí
un sendero de versos y cenizas. 
Solo son la memoria de una hoguera.
Inofensivos.
Y últimamente
solo se me ocurren poemas incendiarios,
y todos son dedicados a ti.
Porque tu lugar está entre las brasas,
 donde por muchas cerillas que lo intente,
no llegarás a prender. 
Así, nunca más me darás calor
pero tampoco
podrás
volver a quemarme.

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