sábado, 31 de enero de 2015

"Perdona, te he visto mirando por la ventana, queriéndote morir. Y me preguntaba, si tal vez, quisieras hacer por mí o conmigo." Irene X.


A veces te gustaría fumar para matar toda la rabia que llevas dentro. Te preguntas hasta cuándo va durar esta guerra de tú contra el mundo, hasta cuándo vas a tener que seguir tirando de ti, de él, de todos. Te gustaría saber cuántos de verdad estarían dispuestos a seguirte si te fueras. 

Solo quieres escuchar a alguien preguntar: "¿estás bien?" para poder mirar a ese alguien y decirle que ahora sí, que ya te has dado cuenta de que algunas personas están destinadas a cargar con el peso del mundo sobre sus hombros. Que es normal tener ganas de vez en cuando, aunque sean de llorar. Que es cierto que asusta ver la escarcha invernal entre tus pestañas y saber que podrías dejar el carro del que llevas tirando toda la vida para poder descansar en el caos. 

Y claro, te he visto así, mirando por la ventana, queriéndote morir, y me preguntaba si tal vez quisieras hacerlo por mí o conmigo.


jueves, 29 de enero de 2015

Kiss the rain.

Por si te lo preguntabas, aquí sigue lloviendo. Hace tiempo que dejamos de esperar el día en que cesara esta guerra húmeda porque ya nos hemos adaptado a su metralla y hemos aprendido a quererla.

Algunos de aquí se mueven acompasados a esa cadencia rítmica y los que aún no lo hacemos es porque no hemos olvidado cómo era antes de este diluvio.

No sabemos a dónde va a parar esta lluvia, porque no hay inundaciones. Hay quienes piensan que no es agua normal, si no lágrimas huérfanas que se evaporan al tocar el suelo. Eso explicaría porque las gotas son saladas, como el mar. Pero hay muchas más teorías absurdas al respecto. Y la mía es que este país — o yo, quién sabe — no se acostumbra a tu ausencia.

Llueve desde el día en que te diste cuenta que tenías el corazón en otro lado, cuando aún negabas la existencia de otro hogar lejos de aquí.
Llueve desde el día en que te hiciste la maleta sin pensarlo siquiera, solo por averiguar que serías capaz de dejar en tierra antes de partir.
Llueve y seguirá lloviendo durante mucho tiempo, pero no te preocupes.
Hace diluvios que aprendimos a no mojarnos. 

jueves, 15 de enero de 2015

Weapons.

   Tiene ganas de revolución. Huele la rabia en el aire y sus oídos están preparados para el ruido. Nota el calor de un incendio arder por sus venas.

   Tiene ganas de pelea y los nervios a flor de piel. Agazapado y en tensión, contiene la respiración. Está esperando el momento propicio.
   Unas palabras luchan por salir de sus labios. Quiere hacerse oír, pero sin embargo, va a guardar silencio.
  Empuña su arma bien afilada y la alza un momento al cielo, estudiando su próximo movimiento. Parece vibrar entre sus manos, sedienta de arrasar allá por donde pase.

                                                                                                                   Luego, la desliza por el papel.

martes, 6 de enero de 2015

Vamos a dejar de añorar cosas, de tener remordimientos y de autocompadecernos.
Vamos a pensar menos y sentir más.
Vamos a ser fechas y no días.
Ser más el disfrute de la nota, que la tensión de la cuerda.
Aguantar menos y quejarnos más.

Vamos a perder lo que nunca vamos a querer encontrar.
A sonreír más y fingir menos.
Vamos a gritar por cada silencio forzado.
Vamos a quedarnos con el lobo, que nos ve, nos oye (y nos entiende) mejor.
Porque vamos a ser animales.

Vamos a huir a junglas y bosques y no dejaremos huellas. 
Vamos a cantar, a reír y a llorar por cada recuerdo.
Bailaremos como el agua entre los dedos 
marcando nuestro propio ritmo 
y no ninguno impuesto.

Vamos a correr y a volar,
y dejaremos a Newton en tierra,
con el resto de preocupaciones.
Vamos a vestirnos de tristeza solo para reírnos de ella,
vamos a robar al tiempo la vida que nos falta
y vamos a ponernos delante del destino
y vamos a decirle, que no tiene nada qué hacer.
Que hace tiempo que no cumplimos normas
y que nos importa un carajo lo que tenga planeado para nosotros.

Vamos a deshojar la nostalgia pétalo a pétalo
siempre con la certeza de que me quiero.
Escalaremos montañas solo por la vista 
y nos dejaremos caer en el vacío
para cerciorarnos de que, en efecto,
la vista desde abajo también es preciosa.

Vamos a plantar cara al monstruo del armario
para decirle que lo peor ya ha pasado,
que puede salir de su escondrijo.
Nos vamos a despedir cada mañana
y vamos reencontrarnos cada noche.
Y, por si algún despistado se pierde,
le regalaremos las rutinas,
para que las rompa contra el suelo y se espabile
y entienda de qué va todo esto.

Va de hacer lo que queremos por una vez,
y de quedarnos con el lobo feroz, que nos ve, nos oye y nos entiende mejor.